Cómo crear un título… ¿perfecto?

¿Sabías que escribir buenos títulos es tan importante o más que el contenido que va después?

En la película ‘Destino de Caballero’, si recuerdas, en las justas a caballo los jinetes tenían unos presentadores que les anunciaban justo antes de la justa y eso subía la excitación del público.

Pues algo muy parecido pasa en los anuncios de Facebook, los artículos de tu blog o incluso los vídeos de YouTube.

Un título tiene varias funciones, pero la más importante es que después de leerlo, el lector quiera más. O mejor dicho, que necesite más.

Más de eso que ofreces. Es decir, que necesite seguir leyendo tu artículo, publicación, libro, video o lo que sea que ofrezcas.

Hay una ciencia muy extensa e interesante sobre el tema, pero como seguramente eres una persona ocupada y a mí me parece un tema fascinante, he hecho un resumen.

Coge libreta y boli y apúntate estos consejos.

Di qué sensación creará el contenido

Esos anuncios que te ponen títulos que claramente te incitan a pinchar son, de hecho, obras maestras.

Te guste o no, esos anuncios que dicen algo como…”No te creerás con quién está saliendo Taylor Swift” hacen que muchas muchísimas personas aprieten.

Y es que aunque parece que hoy en día esto es algo negativo, no tiene porque serlo si realmente eso le creará sorpresa a la persona que pinche.

Voy a ponerte un ejemplo, que pasaría si este artículo se llamara “No te creerás las claves para un título perfecto”. ¿Querrías saber más sobre el tema?

Ataca a una emoción básica

Hay un montón, elige la que mejor te vaya en ese momento o la que quede mejor con ese contenido o con tu página / blog / anuncio.

Podrías enfocarlo así “No estás haciendo los títulos bien”, o así “Cansado de que nadie entre en tus artículos?”.

El primero es directo y te dice que te equivocas. Esto genera rechazo y al mismo tiempo, como todos queremos siempre tener razón, crea confrontación y la persona pincha.

El segundo apela a la pena y la empatía. La persona que no esté consiguiendo los resultados que quiere, sentirá que el autor tiene empatía y que puede tener las respuestas.

Ten en cuenta que cuanto más fuerte es la emoción, más montaña rusa se vuelve todo y se podría acabar girando en contra tuyo.

El ejemplo más claro que me viene a la cabeza es la controversia que genera Trump en cada Tweet. Tanto si estás de acuerdo como en desacuerdo, interacción en sus tweets tiene a borbotones.

Utiliza un punto de referencia conocido

Utilizando una variable de control conocida en tu título te aseguras de crear una cierta conexión entre el lector y esa frase.

Te pongo de nuevo un ejemplo.

¿Por qué los periódicos no hacen buenos títulos?” Fíjate que casi todo el mundo ha leído un periódico en su vida y que no es difícil darse cuenta de que los títulos acostumbran a ser políticamente correctos, claros y concisos y en general… no son sexy.

Esto puede ser más difícil dependiendo de lo que trate el contenido, pero si puedes generar una comparativa, mejor.

Crea curiosidad subconscientemente

Si miras los ejemplos de arriba verás que la gran mayoría generan curiosidad en el lector.

Y es que realmente ese es el objetivo principal.

Sea curiosidad para reafirmar los conocimientos que ya tiene, curiosidad por saber qué pasa (en una historia por ejemplo) o curiosidad por ver qué dices para demostrar que tenía razón, todo gira en torno a eso.

Si la persona ya se imagina que dirá el contenido o no le importa en lo más mínimo el tema, porque debería dedicar tiempo ahí.

Un truco: La próxima vez que notes una fuerza interior, una curiosidad que te empuje a hacer algo, para un segundo y piensa que te ha hecho sentirte así. La próxima vez que vayas a escribir un título, intenta buscar esa sensación y recrearla.

Escribe para sus amigos, no para el lector

Piensa por un momento en un bar o restaurante que te guste…

¿Has recomendado alguna vez este sitio a alguien?

Lo más probable es que sí.

Normalmente recomendamos cosas que nos gustan no sólo por el simple hecho de que nos gustan, sino porque cumplen las expectativas que tenemos de ellas.

Y lo mismo para en una pieza de contenido cualquiera, ya que el título genera unas expectativas de lo que vendrá después.

Así que es importante plantearse la siguiente cuestión: Si alguien entra en mi contenido y le gusta, ¿querrá compartirlo con sus conocidos?

Si la respuesta es que no, dale otro enfoque al título.

Haz pruebas!

¿Quién dice que deberías hacer solo un título o seguir siempre la misma línea?

Cuando hacemos anuncios en redes sociales o en google ads, una de las cosas que hacemos es crear muchas versiones de títulos y descripciones.

Por supuesto que las reglas del juego son diferentes ahí porque intervienen muchos otros factores, pero la base es la misma.

Nunca sabes al 100% como va a reaccionar tu público y como incluso el más ligero cambio puede generar una gran diferencia, siempre vale la pena probar varias versiones y ver qué versión funciona mejor.

Si escribes artículos en un blog, enseña títulos diferentes a cada visitante.

Si subes publicaciones a las redes sociales, prueba diferentes estilos durante unas semanas seguidas

Si creas videos en YouTube, pues más de lo mismo.

Y básicamente, compara resultados y encuentra el estilo que funciona mejor en tu situación


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